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El síndrome de la rana hervida en tiempos de coronavirus

18/11/2020 · Otras especialidades

Este síndrome fue expuesto por Olivier Clerc para explicar el desgaste que experimentamos cuando una situación negativa es progresiva y nos va quemando poco a poco. Puede aplicarse a una relación tóxica, a una relación de dependencia… Ya sea de una persona o del trabajo, por ejemplo. También puede aplicarse a esos momentos en los que nos enfrentamos a varios cambios de golpe y no los vemos venir. O a cualquier otra situación que nos requiera adaptación repentina pero no atención a nuestras emociones. Es por ello que, indudablemente, muchos/as de nosotros/as lo podemos experimentar ante la situación que atravesamos actualmente, en la que aparece cada vez más el desánimo y  la fatiga (de hecho se ha registrado el término “fatiga pandémica” para referirse a ello). Estos días, en nuestra consulta de psicología en Vigo estamos comprobando cómo los ánimos están más bajos y nuestro agotamiento emocional es mayor, y es normal. Se ha incrementado la demanda de Terapia de Pareja, Trastornos de la Conducta Alimentaria, problemas en la gestión emocional… Y en todo ello, la situación que estamos viviendo hace mucha mella.

Veamos en qué consiste este síndrome:

“Ponga una rana en un recipiente lleno de agua y comience a calentar el agua gradualmente. A medida que la temperatura del agua empieza a subir, la rana ajusta su temperatura corporal en consecuencia (y se adapta, sobrevive). Pero justo cuando el agua está a punto de alcanzar el punto de ebullición, la rana no puede ajustarse más. En este punto la rana decide saltar pero es incapaz de hacerlo, ya que ha perdido toda su fuerza ajustando la temperatura corporal. Muy pronto la rana muere".

Lo que mató a la rana fue su propia incapacidad para decidir cuándo saltar. Estaba más centrada en aguantar que en tomar una decisión (pensemos en la evolución de una relación tóxica). En una situación progresivamente dolorosa, que va poco a poco, es más difícil identificar el peligro, “nos vamos acostumbrando”, y nos centramos más en la adaptación que en nuestras propias emociones.

Todos/as nos tenemos que ajustar, con la gente y las situaciones, pero debemos estar seguros/as de cuándo tenemos que ajustar y cuándo tenemos que saltar. Hay momentos en los que necesitamos hacer frente a la situación y tomar las acciones apropiadas.

Pedir ayuda a tiempo y tomar decisiones antes de que sea demasiado tarde es IMPORTANTÍSIMO. Tenemos la mala costumbre de atendernos ya solo cuando hemos tocado fondo. Nuestra capacidad de aguante puede ser extrema, pero nuestras emociones se pueden ir desgastando por el camino y, en consecuencia, nuestros recursos solo harán disminuir.

En el momento presente, nos estamos ajustando a muchas restricciones, readaptándonos constantemente a situaciones externas que modifican nuestros recursos. Pero podemos, y seguimos… La capacidad de supervivencia del ser humano es inimaginable. ¿Verdad que en el mes de marzo pensábamos que no soportaríamos el primer confinamiento? Y aquí estamos. Pero en el momento menos pensado, llegaremos a una situación extrema, no soportaremos más y necesitaremos saltar, huir o al menos plantear nuestra retirada de la situación, pero quizás ya estaremos muy lastimados/as.

Quizás ya no tengamos fuerzas para hacer frente a esta última situación límite que se presenta porque no tenemos energía, no tenemos escapatoria, no hemos pensado nada antes o ya estamos demasiado dañados/as o heridos/as como para irnos de esta situación a otra que no sabremos si será peor.

¿Qué hacer para no quemarnos?

Debemos empezar por aceptar que esta situación nos va a acompañar un tiempo. Estamos ante una situación extraordinaria que va a requerir recursos extraordinarios también por nuestra parte, por eso es tan importante atender a nuestras emociones en todo este proceso. No debemos caer en la desesperanza ni en el conformismo insano con frases como “total, no puedo hacer nada más…”, “total sales a la calle y no puedes hacer nada”, “ya nunca recuperaré mi vida de antes”

Debemos saltar a tiempo, no se trata de huir pero sí de saltar, afrontar la situación y plantear qué soluciones hay. Identificar cuáles son mis recursos en estos momentos (y exprimirlos), qué puedo necesitar y de qué manera (adaptada) puedo conseguirlo, será importantísimo para sobrevivir con éxito a este momento. 

Recordad que el/la que aguanta demasiado, rara vez llega con fuerzas al final para intentar cambiar la situación. Quizás el daño ya esté hecho e interiorizado.

¡Atiéndete a tiempo! Tus emociones son muy importantes en este proceso.

¡Gracias por leernos y ánimo! ¡Estamos juntos/as en esto!

Adamia Psicología
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