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Terapia de pareja y sexología en Vigo

Los problemas de pareja y la sexología son dos ámbitos de especialidad en Adamia Psicología.

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Trastornos de alimentación en Vigo

En Adamia Psicología estamos especializadas en terapia con trastornos como la bulimia, la anorexia y el trastorno de atracones.

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Trastornos Infantiles en Vigo

En la consulta de Adamia Psicología en Vigo realizamos terapias en casos de acoso escolar (bullying), problemas de conducta y déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

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Consulta de psicología en Vigo

Adamia Psicología es una consulta de psicología en Vigo en la que encontrarás aspectos clave para el buen desarrollo de los más pequeños de la casa, así como un soporte para aquellos adultos que también lo necesiten.

Nuestras terapias comprenden los Trastornos de alimentación, trastornos infantiles y Terapia de Pareja y Sexología.

Contamos con años de experiencia profesional aplicando los tratamientos psicológicos más avanzados para cada caso.

En Adamia Psicología te garantizamos una atención totalmente personalizada y de calidad.

En nuestra consulta de psicología en Vigo trabajamos para ayudarte a encontrar el bienestar emocional que buscas, en un espacio pensado para que te reencuentres, recuperes tu estabilidad y puedas vivir en armonía tu vida.

Atendemos en consulta con cita previa. Llámanos o mándanos un email, te atenderemos al momento.

Tarifas

  • Ico oferta

    Primera consulta al 50% de descuento.
    Precio 30€

  • Ico consulta

    Terapia individual o de pareja, consultas aisladas.
    Precio 60€

  • Ico bono

    Bono 5 sesiones (individual o pareja).
    Precio 200€ 40€/sesión

  • Ico género

    Mismos precios para terapia individual y de pareja.

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Lucía Trigo Millán

LucíaTrigo Millán

Número de colegiada G-5056.

Estudia psicología (rama clínica) en la Universidad de Santiago de Compostela. Posteriormente, realiza el Máster Sanitario de Práctica Clínica con la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual (AEPCCC).

Especialidad adquirida: Psicóloga Sanitaria Colegiada: G-5056.

Entra en contacto con la Asociación de Bulimia y Anorexia de Pontevedra (ABAP), en la que lleva a cabo la labor de psicóloga, participando en un programa de formación de 200 horas.

Tras esta formación, decide comenzar con Adamia Psicología junto con la psicóloga Rosalía Campos.

Rosalía Campos Álvarez

RosalíaCampos Álvarez

Número de colegiada G-5248.

Estudia psicología (rama clínica) en la Universidad de Santiago de Compostela.

Especialidad adquirida: Psicóloga Sanitaria Colegiada: G-5248.

Entra en contacto con la Asociación de Bulimia y Anorexia de Pontevedra (ABAP), en la que lleva a cabo la labor de psicóloga, además de adquirir un certificado oficial de posgrado de 400 horas. Además, trabaja como psicóloga en un gabinete privado especializado en Terapia de Pareja y Sexología y colabora con un proyecto didáctico llamado Pornoeducativo, dirigido por psicólogos y sexólogos.

Tras esta formación, decide comenzar con Adamia Psicología junto con la psicóloga Lucía Trigo.

Últimas noticias de Adamia Psicología

Alimentos prohibidos: ¡Lo prohibido siempre atrae!

Alimentos prohibidos: ¡Lo prohibido siempre atrae!

Los alimentos prohibidos no sólo existen en los Trastornos de Alimentación. Muchas personas sin el diagnóstico viven sumidas en una dieta auto-impuesta, marcada por una constante restricción de alimentos que procuran no consumir. Como veis, no es necesario desarrollar anorexia o bulimia para tener ciertas ideas obsesivas con la alimentación y, ¡como no!, con la delgadez. Parte de culpa la tiene la sociedad y los medios de comunicación, y la otra parte de responsabilidad reside en factores personales del individuo. 

Si revisamos la Pirámide de Alimentación, podemos ver como TODOS los alimentos tienen cabida en unos hábitos saludables, bien es cierto que los más calóricos e insanos aparecen en la cima, queriendo significar que debemos consumirlos pero en menor medida. Por lo que ningún alimento es eliminado, todos cumplen su papel. 

¿Qué significado tienen los alimentos prohibidos para la persona? Pues el significado es muy psicológico y la persona suele asociar ese alimento con una connotación negativa, puramente subjetiva y personal. Por ejemplo, “en los años que comí mucho helado, gané unos kilos”, “mi expareja no quería que comiéramos fritos por si yo engordaba", “leí que las personas obesas abusan mucho de la sopa”, “hay estudios que demuestran que cenar pasta engorda”, “el plátano es la fruta más calórica”… 

Estos alimentos normalmente representan una relación con el pasado, un recuerdo nostálgico. Todo depende de lo que la persona se diga a sí misma y del poder psicológico que ese alimento tenga para ella, el miedo que le despierte, si lo asocia con alguna situación temida, etc. Es el símbolo de una experiencia agradable ocurrida hace tiempo (de la que la persona actualmente se priva como forma de auto-castigo). Todas estas ideas guardan una relación muy estrecha con el hecho de que la persona no se permite experimentar placer. Por eso este tipo de prohibiciones suelen aparecer en sujetos con ciertas inseguridades, o bien muy controladores y perfeccionistas. 

Si lo llevamos a los casos de Trastornos de Alimentación, el proceso general parece funcionar así: “cuánto más me diga que no puedo tomar cierto alimento, más preciado se vuelve para mí, y entonces más me obsesionaré con él”.

A nivel cerebral, lo prohibido siempre despierta más atracción y más deseo. Por eso cuando una persona se prohíbe tener sentimientos hacia otra, ya sabemos lo que pasa después, ¿no?

Cuantos más alimentos prohibidos desarrolle la persona, mayor será la probabilidad de darse un atracón con ellos (atracón: ingesta descontrolada de alimentos en un corto periodo de tiempo). Y esto es lo que le va a demostrar que “siempre y cuando tenga control sobre mis emociones seré capaz de prohibirme esos alimentos, pero como un día tenga ansiedad o pierda los nervios, comeré vorazmente todo eso que me prohíbo en mi día a día”. Vemos aquí el peso de la gestión emocional en todo este tema.

Los atracones se componen de alimentos que la persona considera malos o prohibidos. Y así es como, poco a poco, se puede ir desarrollando un Trastorno de Alimentación.

¿LOS PROTAGONISTAS? La mala gestión emocional, la necesidad de control, el perfeccionismo y la idea sobrevalorada de delgadez.

Os animamos a que prestéis especial atención a si tenéis ciertos alimentos que no sois capaces de consumir o que os generan ansiedad. Puede ser el comienzo de una auto-prohibición que no conducirá a nada bueno.

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Problemas de conducta en el aula, ¿qué puedo hacer?

Problemas de conducta en el aula, ¿qué puedo hacer?

10/10/2018

Hoy, en Adamia Psicología, os traemos un artículo acerca de las particularidades de un trastorno de conducta, como el negativista desafiante y el disocial, y posibilidades de intervención en el aula, por su relevancia en este ámbito. Es necesario tener en cuenta, que ante estos casos la intervención debe ser multidisciplinar, trabajando conjuntamente el profesorado, con los orientadores, psicopedagogos y, en la medida de lo posible, también la familia. Pero realmente, ¿en qué consisten estos trastornos?

 
Trastorno Negativista Desafiante y Trastorno Disocial

Ambos son considerados trastornos de conducta perturbadora. En el primero destacamos un comportamiento negativista, hostil y desafiante, mientras que el disocial el patrón de comportamiento se orienta a violar los derechos básicos de otras personas o normas sociales, con agresiones y destrucción de la propiedad, entre otros.

Cuando estos trastornos se desarrollan, es importante conocer la historia de la persona. Pueden haber influido factores genéticos e individuales, familiares, sociales y el estilo de educación parental. Por eso es importante que las familias se vean implicadas en el proceso de cambio.

Por lo tanto, debido a las características de estos trastornos es lógico pensar que afectan al buen desarrollo del aula e incluso al bienestar del profesorado. En nuestra consulta de psicología en Vigo hemos atendido a personas desbordadas por este motivo, con ansiedad, y que no encontraban las herramientas adecuadas para hacer frente a este tipo de comportamiento.

 
Opciones de intervención en el aula

Para elaborar estas opciones, nos hemos servido del artículo de Ramadán Rubio y Giménez-Gualdo, Deteccción e intervención en el aula de los trastornos de conducta, para acercar su conocimiento a nuestros/as lectores. Antes de nada, aclarar que desde Adamia Psicología, entendemos que las guías del profesorados son muy ajustadas y que cuesta llevar a cabo medidas como las que vamos a comentar, pero consideramos que cuando hay una interrupción constante en el aula, esta guía tampoco se puede seguir, por lo que buscando un cambio se podrán conseguir desarrollos diferentes.

 

  • Elaborar una actividad en la que sea el alumnado de la clase el que elabore, asesorado finalmente por el profesional, una serie de normas de conducta de aula claras y explícitas. De esta forma el alumnado se sentirán más partícipes y responsables en su cumplimiento.
  • Realizar dinámicas de grupo basadas en sus propias emociones, fomentando la empatía entre ellos y la autoestima de cada uno/a.
  • No reaccionar ante las posibles manipulaciones e intentar tratarlos a todos/as por igual.
  • Responder siempre de la misma forma, aceptando los límites que están establecidos.
  • Hacerles partícipes en el desarrollo de las actividades del aula, facilitando la posibilidad de elección.
  • Buscar actividades para realizar entre grupos, fomentando de esta forma el trabajo cooperativo.
  • Elaborar con ellos técnicas de estudio y aprendizaje que les ayude a entender lo que aprenden y la importancia que tiene en el futuro.
  • Reforzarles positivamente ante las buenas actitudes y hacer caso omiso de las faltas leves.
  • Elaborar actividades motivadoras para el alumnado.
  • Fomentar los turnos de habla en el aula, enseñando de esta forma la importancia de escuchar para aprender y dando voz a todos/as.

 

Parecen cosas sencillas, que sin embargo al ponerlas en práctica en el aula, al principio, puede resultar costoso debido a que el alumnado no está acostumbrado a este tipo de interacción profesor-alumno. En Adamia Psicología entendemos que cuando las interacciones que llevamos a cabo para que algo funcione, fallan, hemos de buscar otras alternativas. De ahí la importancia de tener opciones diferentes para poner en práctica y buscar cuáles son las que mayor acogida tienen en nuestro aula.

Si nos estás leyendo y eres profesor/a... ¿te has encontrado con este problema? ¿Cómo lo has afrontado?

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Niños malcriados: ¿cómo evitarlo?

Niños malcriados: ¿cómo evitarlo?

03/10/2018

¿Qué entendéis por mal-criar a los/las hijos/as? 

Como bien podemos extraer de su propio término, tiene que ver con la instauración de unos patrones de crianza inadecuados. ¿Y cuáles serían estos patrones? Desde Adamia Psicología señalamos, fundamentalmente, la carencia de límites, la ausencia de consecuencias negativas ante comportamientos inadecuados y la permisividad como norma. 

¿Por qué recurrimos a estas técnicas cuando nuestra intención es educarles lo mejor posible? 

Debemos prestar especial atención a su infancia y entender que los niños son como esponjas, absorben todo lo que les enseñamos los de su alrededor y todo lo que ven y lo interiorizan como “lo correcto”, esté bien o esté mal. De manera que si de pequeño le enseñamos que si nos pide las gominolas con una pataleta e, incluso, pegándonos, conseguirá que nosotros se las compremos porque no aguantamos más, éste va a ser el aprendizaje que el niño adquiera: “si le grito y pego a papá, entonces consigo que al final me compre las gominolas”, y va a utilizarlo siempre que quiera conseguir algo, como es de esperar. Y es que los niños tardan muchos años en poder razonar desde la lógica o desde la moralidad, por lo que sus primeros aprendizajes son muy intuitivos y basados en las consecuencias de sus actos

En nuestra consulta de psicología en Vigo llevamos a cabo Terapia Infantil y vemos casos en los que los padres y madres llegan a nosotras con mucha carga emocional, al límite, y el hijo se muestra empoderado, incluso los padres y madres tienen miedo a sus reacciones. ¿Por qué se llega a estos extremos? 

Como os comentábamos antes, la infancia es una época especialmente crucial, en la que el niño debe obtener consecuencias negativas ante sus comportamientos negativos ya que sólo así aprenderá que ha hecho algo incorrecto. Aclaramos aquí que en ningún caso estamos hablando de un castigo físico (o positivo en términos de psicología), sino de otro tipo de castigo que consistiría en la retirada de un estímulo que al niño le guste tras un comportamiento inapropiado, por ejemplo, “como hoy no has hecho los deberes, mañana no bajarás a jugar al parque con tus amigos”. De esta manera el niño empezará a adquirir límites, algo muy importante para su correcto desarrollo cognitivo y emocional. Igual de necesario es reforzarle intrínsecamente cuando haga bien las cosas, esto incrementará su autoestima. Un refuerzo intrínseco puede ser un abrazo, unas palabras de orgullo o dedicar una tarde a hacer con él/ella su plan favorito. Como veis, no nos estamos refiriendo a reforzadores materiales como son los juguetes, ya que si este recurso es excesivo también puede contribuir a la malacrianza. Y el tercer pilar de esta triada es la gestión emocional de nuestros hijos/as, que la podemos trabajar dedicando tiempo a entender cómo se sienten y a hablar de ello, y aceptando tanto ellos como nosotros que deben experimentar y expresar todo el abanico de emociones para así poder desarrollar herramientas para la edad adulta. En esta variedad de emociones nos encontramos: la alegría, el entusiasmo, el amor, la ternura, el odio, la envidia, la frustración, el asco, la decepción…Cuanto antes experimenten estas emociones, antes tendrán desarrollados los recursos para hacerles frente con los años, cuando ya tengan autonomía y salgan de la zona de confort y protección de sus padres. 

En conclusión, malcriar a nuestros hijos e hijas, bien por miedo a su reacción, bien por miedo a que sufran o bien porque creemos que entregándoles todo serán más felices, es un error. De hecho, hay estudios que revelan que los jóvenes que no han adquirido límites en su casa, buscarán límites más elevados fuera de ella, rozando muchas veces la delincuencia o el coqueteo con las drogas. No es algo tan descabellado, ¿verdad? 

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Este pensamiento no se me va de la cabeza. ¿Qué puedo hacer?

Este pensamiento no se me va de la cabeza. ¿Qué puedo hacer?

26/09/2018

¿Alguna vez te ha pasado que tienes pensamientos más recurrentes en la cabeza, a los que les das más vueltas, y no sabes ni entiendes por qué? Hoy en Adamia Psicología vamos a hablar de este tipo de pensamientos, cómo los entendemos nosotras y cómo los trabajamos en nuestra consulta de psicología en Vigo.


Las personas tenemos pensamientos todos los días. Hay estimaciones que sitúan estos pensamientos en torno a 70.000 al día. La verdad que asusta pensar cuántos podremos tener a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, de todos estos pensamientos algunos tienen más relevancia que otros, aparecen con más frecuencia e incluso nos pueden molestar más porque nos provocan emociones intensas como la ansiedad. Esto es a lo que en Adamia Psicología denominamos pensamientos intrusivos, pero… ¿en qué consisten exactamente?


Los pensamientos intrusivos son aquellos pensamientos que aparecen sin darnos cuenta, es decir, que son involuntarios y suelen ser desagradables por las reacciones que provocan en las personas. Por lo general, estos pensamientos están relacionados con algo que nos preocupa y/o  que es importante para nosotros/as. La mayoría los experimentamos, pero a veces los dejamos ir y otras veces persisten. Si les damos la suficiente importancia para que persistan durante un periodo de tiempo considerable, se convertirán incluso en las famosas obsesiones. En nuestra consulta de psicología en Vigo recalcamos que lo que permite que sigan en nuestra cabeza es la importancia que le damos, es decir, si nos importan van a aparecen con más frecuencia, mayor intensidad y durante más tiempo. A partir de ahí es donde empezamos a trabajar conjuntamente con los/las pacientes.


En Adamia Psicología trabajamos buscando esos pensamientos intrusivos mediante registros, cambiando la reacción a esos pensamientos, buscando alternativas y exponiendo a la persona a ese pensamiento persistente. Muchas veces estos pensamientos están ligados a miedos, por lo que la terapia es semejante a la de las fobias, la exposición controlada es la forma natural de superar ese miedo que nos supera, y en este caso no difiere de ese punto de vista. 


Y tú, ¿crees que la importancia que le damos a nuestros pensamientos influye en la frecuencia, intensidad y duración de los mismos en nuestra cabeza?

 

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Las dos frases más sanadoras en pareja: "Lo siento" y "Tienes razón"

Las dos frases más sanadoras en pareja: "Lo siento" y "Tienes razón"

18/09/2018

En nuestra consulta de psicología en Vigo, al llevar a cabo una Terapia de Pareja vemos cómo ciertos temas se enquistan y no se solucionan, no se hablan correctamente o directamente no se hablan y se corre un tupido velo. Vemos cómo un cónyuge no entiende el punto de vista del otro o cómo no se da el brazo a torcer en la conversación. A veces sale a relucir el orgullo y cuesta horrores pedir disculpas o asumir que la otra parte tiene razón. Y esto es síntoma de que el sentimiento de equipo en pareja ha disminuido o bien de que uno de los dos es muy inflexible y no admite haber cometido un error. Sea como sea, esta actitud acaba siendo destructiva para la relación.

¿Por qué cuesta tanto reconocer que la otra parte tiene razón si es nuestra pareja y no un rival? ¿Por qué cuesta tanto disculparse si es síntoma de madurez y de crecimiento como persona? 

¿Os suenan estas expresiones?: “¿Que le pida perdón? Que me lo pida él antes que ayer también me contestó mal”; “Yo no tengo que disculparme porque le dije lo que sentía, si no fueron las maneras pues… ¿qué le voy a hacer? No soy perfecta”; “No le voy a pedir perdón porque ya llevo aguantando mucho todos estos años”; “Le dije que tenía razón una vez me aseguré de que era así. Quería comprobarlo primero”… y un largo etcétera. 

En Adamia Psicología a la hora de trabajar un conflicto en pareja recalcamos la idea de hablar por turnos, de respetar el punto de vista del otro y entender que quizás no vivamos las cosas de la misma manera porque no somos clones, de no faltar al respeto y de ver a nuestra pareja como nuestro equipo y no como nuestra competencia o rival. Pero lo más importante para calmar tensiones será saber cerrar la conversación y, así, ¡conflicto resuelto! 

Aquí os sintetizamos las tres claves para cerrar un conflicto en pareja: (1) saber pedir disculpas y asumir nuestro error, (2) dar la razón si es lo oportuno y (3) cerrar definitivamente el tema (no acumularlo). 

Ejemplo de un buen cierre de una discusión o desacuerdo sería el siguiente: 

“Entiendo que tú lo hayas vivido así. Tienes razón, estuve muy estresado/a y bajo mucha presión estos días en el trabajo y no veía más allá. Disculpa, intentaré gestionar mejor mi estrés y no pagarlo contigo”. En este ejemplo el emisor/a muestra empatía por su pareja, asume su culpa o responsabilidad y entiende la parte de razón del otro, se disculpa y se compromete a cambiar su actitud. ¡Perfecto! 

De esta forma, la probabilidad de saber gestionar los futuros conflictos en pareja será mucho mayor y, con ella, la felicidad en la relación. 

Y a vosotros, ¿os cuesta dar la razón? ¿Soléis pedir disculpas? 

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¿Pido cita con un psicólogo/a?

¿Pido cita con un psicólogo/a?

12/09/2018

Hoy, desde nuestra consulta de psicología en Vigo, vamos a hablar de acudir o no acudir a un profesional de la psicología. Por desgracia, en nuestra sociedad, todavía no está del todo bien visto que alguien acuda a un psicólogo/a, ya que seguimos asociándolo a estar loco/a o a ser vulnerable. En definitiva, no acudimos por miedo a ser juzgados por las personas que nos rodean.


Visto así, puede parecer que nadie de nuestro entorno tiene problemas de salud mental porque no acuden al psicólogo/a (o al menos no lo sabemos porque les da vergüenza decirlo). Sin embargo, estamos acostumbrados a que se tomen antidepresivos, ansióliticos, pastillas para dormir… En datos de la Encuesta Nacional de Salud encontramos que casi el 10% de gallegos toma antidepresivos y el 15% toma tranquilizantes o pastillas para dormir.


En Adamia Psicología nos preguntamos, ¿por qué está más aceptado socialmente? Os traemos varios factores que creemos que ayudan a tomar la decisión de acudir al médico/a de familia a pedir pastillas antes que buscar ayuda en un profesional de la psicología.

  • Por un lado, la figura del médico/a a lo largo de la historia se ha asociado a sabiduría y a alguien a quien hay que hacer caso. Sabemos a quién acudimos, por qué y para qué.

  • Otro de los factores es que se cree que es más barato tomar una pastilla cuando se está mal que pagar una consulta de psicología. Sin embargo, generan dependencia y si el problema no se resuelve de otra forma va a seguir estando ahí y vamos a tener que seguir consumiéndolas.

  • Quizás, otro de los factores, es el desconocimiento de la psicología. De hecho no es extraño escuchar en diferentes conversaciones eso de “yo no creo en la psicología”.


En Adamia Psicología, ayudamos a gestionar los pensamientos, emociones y conductas, que pueden estar presentes y/o que mantienen el problema que se nos presenta en nuestra consulta de psicología en Vigo. No solamente atendemos a un síntoma como puede ser la tristeza o la ansiedad, si no que vamos más allá buscando el desarrollo personal de nuestros/as pacientes.


Si presentas con demasiada frecuencia o intensidad pensamientos, sentimientos o conductas que crees que te están interfiriendo con tu día a día, que te resultan molestos o que incluso ves que tu salud ha empeorado, desde Adamia Psicología te animamos a que pidas una cita con un psicólogo/a para que te oriente, te explique y te ayude en lo que te está pasando. En nuestra consulta de psicología en Vigo trabajamos en Trastornos de la Conducta Alimentaria, problemas infantiles, emocionales, de pareja o sexuales.


Para poder decir que algo no nos gusta tenemos que conocerlo y, por ahora, la psicología sigue siendo uno de los grandes desconocidos de nuestra sociedad.

 

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